Pasamos cada vez más horas sentados, y la espalda lo nota. La buena noticia: con pequeños hábitos diarios se puede prevenir la mayoría de los dolores lumbares de origen postural.
1. Levantate cada 45 minutos
No existe la postura perfecta: existe la próxima postura. Caminá dos minutos, buscá agua, mirá por la ventana.
2. El movimiento es tu mejor analgésico
La evidencia es clara: el ejercicio regular es el tratamiento más efectivo para el dolor lumbar inespecífico. No hace falta un gimnasio: caminar ya cuenta.
3. Pedí ayuda a tiempo
Si un dolor persiste más de dos semanas, no lo dejes pasar. Una evaluación a tiempo acorta cualquier recuperación.